Los gráficos de velas se originaron en el Japón del siglo XVIII y siguen siendo el tipo de gráfico preferido por la mayoría de los traders hoy en día. Cada vela representa la acción del precio durante un período de tiempo específico y transmite cuatro datos clave: apertura, máximo, mínimo y cierre.
Una vela consiste en un cuerpo y mechas (también llamadas sombras). El cuerpo representa el rango entre el precio de apertura y cierre. Las mechas muestran el máximo y mínimo del período. Una vela verde (o blanca) indica que el cierre estuvo por encima de la apertura. Una vela roja (o negra) indica que el cierre estuvo por debajo de la apertura.
Doji: La apertura y el cierre son casi iguales, formando una cruz. Esto sugiere indecisión en el mercado y puede señalar una posible reversión.
Martillo: Un cuerpo pequeño en la parte superior con una mecha inferior larga. Cuando aparece después de una tendencia bajista, sugiere que está surgiendo presión compradora.
Envolvente: Un patrón de dos velas donde el cuerpo de la segunda vela envuelve completamente al primero. Un envolvente alcista después de una tendencia bajista señala una posible reversión al alza.
Los patrones individuales de velas son más confiables cuando ocurren en niveles significativos de soporte o resistencia, o cuando son confirmados por el volumen. Nunca opere un patrón de forma aislada — siempre considere el contexto más amplio del mercado y use indicadores adicionales para confirmación.
Dominar el análisis de velas requiere práctica, pero proporciona un lenguaje visual para comprender el sentimiento del mercado que los números por sí solos no pueden transmitir.